Yo nunca entendí por qué no le gustaba el agua, pero desde ese día de la tormenta, cada vez que se mojaba se le llenaban los ojos de rabia y parecían afilarse los colmillos y las garras.  Tirano era un buen perro, simpático y cariñoso. Todas las mañanas llevaba el periódico y se sentaba junto a mi mecedora mientras yo tejía las formas que veía en el cielo. Y no es que no supiera tejer otra cosa, sino que he tejido tantas cosas que un día simplemente decidí tejer lo que veía.

Yo nunca entendí por qué no le gustaba el agua, pero desde ese día de la tormenta, cada vez que se mojaba se le llenaban los ojos de rabia y parecían afilarse los colmillos y las garras.  Tirano era un buen perro, simpático y cariñoso. Todas las mañanas llevaba el periódico y se sentaba junto a mi mecedora mientras yo tejía las formas que veía en el cielo. Y no es que no supiera tejer otra cosa, sino que he tejido tantas cosas que un día simplemente decidí tejer lo que veía.